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17 de julio de 2009

Robert Capa y el famoso miliciano ¿Cruda realidad o romántica mentira?


Dijo Tácito una vez (y otros muchos que a posteriori se apropiaron de sus palabras para su causa), que la primera baja durante una batalla, es la verdad. Nos corresponde a los apasionados de la historia la tarea de averiguar cuáles fueron los hechos, pero no juzgarlos dándoles una impronta personal influída por la propia ideología, máxima a seguir aunque harto complicada.

Acabamos de conocer una noticia aparecida en El Periódico (una más) sobre Robert Capa y su famosa fotografía entendiéndose esta como un montaje flagrante al ser tomada lejos del frente de batalla, en concreto en la loma de Las Dehesillas, junto al casco urbano de Espejo (Córdoba) y a unos 10 kilómetros del frente, lo cual vendría (según este periódico) a confirmar que la fotografía fue una secuencia preparada. Se basan en la localización que han hecho a través de otro conjunto de fotografías, y en la afirmación de que esos días, el tiro que acabó con el miliciano no pudo venir con tal orientación porque las colinas anejas estaban tomadas por los republicanos (esto sí que es hilar fino). Sea como fuere, algunos ponen la tirita antes que la herida afirmando que si la primera vez hizo trampa, se pasó el resto de su vida buscando la foto verdadera... hasta que una mina lo mató.
Verdadera o falsa, debemos a Robert Capa buena parte de la visión de la guerra civil, iluminando un espacio todavía de sombras, ayudándonos al hacernos ver, a observar y comprender el sufrimiento y la barbarie de la guerra, en el frente y la retaguardia, y esta afirmación no puede ser tildada de montaje. Para los negacionistas esta noticia supondrá un acicate, aunque, si se confirma, no dejará jamás de ser una foto famosa por lo que representa.
¿O habéis olvidado estas otras...?


Stalin borró a Trotski

La bandera no ondeaba


el mástil de la bandera fue una tubería

Franco fue retocado

Todas estas fotografías, al igual que la del miliciano de Capa, cambiaron la historia.
Puedes leer la noticia original aquí



4 de julio de 2009

Anasagasti dispara con pólvora del Rey


El antiguo líder y portavoz en el congreso del PNV , Iñaki Anasagasti, es un político peculiar. ¿Sabías que nació en Venezuela debido al exilio de su padre tras la guerra civil?. Tras su regreso para ser educado en el País Vasco, será detenido en 1975 por oden del entonces ministro de la gobernación, Manuel Fraga, permaneciendo tres días en la cárcel. Nacionalista de pro, gusta rememorar alguna frase de Gandhi para defender sus ideas; "La verdad es la verdad aunque sólo la mantenga una minoría. Aunque esa miniría sea de uno solo".
Ahora sale a la luz un libro, rechazado en principio por una editorial que no se atrevió a publicarlo, en el que relata sus experiencia tras años de reuniones y encuentros con el Rey. Unas experiencias que, din duda, alentarán el debate, y cuya síntesis hemos podido leer en una entrevista reciente:

El cuento parece escrito por usted pensando en el rey.
Es uno de los tabúes de la democracia que nadie quiere abordar. No se puede hablar de algo tan importante como el jefe del Estado; hay una censura de hierro, un tratamiento hagiográfico propio de Irán, Corea o de países tercermundistas.
Dice que la monarquía está protegida por la censura, pero usted es libre de criticarla y un diariode reproducir sus criticas
Quizá la palabra censura tenía que ser sustituida por silencio. Pero censura hubo con la revista El Jueves y con las caricaturas de Deia a propósito del oso Mitrofán. Existe una censura encubierta.
¿Cómo es el rey?
Tiene una educación militar y es un hombre inculto. No valora la representación, pero tiene gestos de normalidad. Últimamente, he tenido una inmensa decepción con lo que ha hecho con Ibarretxe. En la inauguración de la biblioteca de Deusto, en febrero, estando con el lehendakari, Patxi López y Basagoiti, el rey le dijo a López: "A ver cuándo quitas a estos, que llevan mucho tiempo gobernando". Si el PNV lleva mucho tiempo es porque lo eligen democráticamente, mientras que al rey lo eligió el dictador.
¿Qué pesa más en la balanza de la monarquía, los aciertos o los errores?
El rey es una figura familiar después de 30 años sonriendo cada día en televisión. Me gustaría saber cómo sería si se hubiera informado sobre su vida privada, con sus distintas amantes, que las ha tenido; acerca de sus negocios privados, o sobre su papel de verdad en el 23 F. A veces me dicen: "¿Te gustaría que el presidente de la república fuera Aznar?". No, claro, pero se le podría quitar. Además, por qué no puede ocurrir aquí como en Italia, donde Berlusconi es un impresentable pero el presidente de la República es un académico, con una trayectoria democrática, que sabe de algo. Pero este señor, ¿de qué sabe?
¿Mejorarán las cosas con el príncipe?
Es una persona más culta, pero no me gusta nada Letizia. Es un personaje sobrevenido que está actuando de una manera incorrecta, porque se lo ha creído demasiado. En lugar de mantener cierta sencillez, todo lo contrario, mantiene una distancia superflua.
Las encuestas, sin embargo, valoran muy bien al rey.
Es normal, porque las encuestas del CIS están amañadas. Que nos dejen a nosotros hacer las preguntas. Además, hay un veto a criticar al rey; quien lo hace se convierte en un maldito o en un tipo raro.
¿Habrá una tercera República española?
Sería un signo de gran madurez. En los países europeos con monarquía, la figura del rey es decorativa. Aquí, la Constitución le atribuye un papel, por ejemplo, como jefe de las Fuerzas Armadas. Me irritó que en la guerra de Irak no dijera nada. Sobre la Ley de Memoria Histórica, tampoco. Nunca ha pedido perdón, y este señor se pasó 30 años al lado de un dictador sanguinario. Eso de que es el rey de todos los españoles no me lo creo, es un cuento chino.
¿La guerra de Irak fue punto de inflexión de su desafecto hacia la monarquía?
En una ocasión, yo estaba en con Felipe Alcaraz, que llevaba una pegatina de No a la guerra y el rey nos preguntó por ese lema; al explicárselo, nos dijo que era militar y que a él le gustaban las guerras. Le contesté que eso me parecía una barbaridad, y que, si le gustan, podía ir él o su hijo. Además, los grupos de la oposición pedimos verle, porque Aznar nos hurtaba el debate en el Parlamento, pero sólo atendió a Zapatero. Si la Constitución asegura que el rey hace la guerra y declara la paz y que está al frente de las Fuerzas Armadas, pero no tiene nada que opinar sobre Irak y dice que le gustan las guerras porque es un militar, me parece que es tan culpable como Aznar.
¿Resistiría la monarquía española las criticas que aguanta la británica?
No. Aquí no entendemos cómo los italianos pueden votar a Berlusconi. No quiero comparar al rey con Berlusconi, pero es lo más parecido que hay. El rey es uno de los más ricos a pesar de todo lo que se diga. Es el único que se ha subido su atribución con la crisis porque el resto, las Cortes y la gran Administración tiene la nómina congelada, pero él se ha subido el sueldo. Eso, en cualquier país, sería un escándalo. Aquí no. No hay debate; está protegido por el silencio y por eso la gente piensa que esto no tiene nada que ver con Berlusconi, pero tiene mucho que ver.
¿Quién fiscaliza las cuentas del rey?
Nadie. Es inadmisible que un jefe del Estado no responda ante nadie. Por lo menos, Franco respondía ante dios, este no. Que las cuentas de la casa real sean las mas opacas del mundo es increíble. Y luego, el protagonismo de la familia real, que no existe como tal en la Constitución, pero la gente se arrodilla ante ellos. Hay españoles que son simplemente imNegritabéciles; yo no tengo cultura de vasallaje y no admito humillarme ante un señor que no ha sido elegido democráticamente.


¿Qué te parece la entrevista a Iñaki Anasagasti? Deja tu opinión o vota la encuesta, o si lo prefieres, pásate por su blog.

1 de julio de 2009

El fascismo latente en España. La afrenta injustificada

Utrera Molina, antiguo ministro de vivienda y ministro secretario del movimiento con Francisco Franco ha calificado de afrenta injustificada la retirada por parte del ayuntamiento de Madrid, en cumplimiento de la Ley de Memoria histórica, de los honores concedidos a Franco.
En su artículo publicado en abc, podemos leer aseveraciones como estas:

"He recibido la noticia del despojo que se hace por el Ayuntamiento de Madrid a Francisco Franco, con un sentimiento de tristeza infinita, de honda amargura y también de extraño estupor. Nunca creí que se vulneraran las leyes de la caballerosidad para lanzar un ataque a quien, ya muerto, respira aún junto al corazón de muchos españoles. Tengo que manifestar, por lo tanto, mi disgusto junto a mi sorpresa, y la tristeza y la amargura que me embargan, superan en este caso concreto a mi indignación, por motivos fácilmente comprensibles. No voy a ejercer ninguna clase de condena, ni tampoco me voy a distinguir en un ataque alevoso a los que, a solicitud del grupo comunista, han perpetrado el hecho de privar a quien fue Caudillo de España de unos títulos que le fueron otorgados con plena justicia. Pero quiero recordar que esta medida constituye, además, un contrasentido, porque precisamente quien ha sido atacado con esta disposición, recibió del actual Rey de España las siguientes palabras de elogio en el acto de su coronación: «Una figura excepcional entra en la historia. El nombre de Francisco Franco será ya un jalón del acontecer español y un hito al que será imposible dejar de referirse para entender la clave de nuestra vida política contemporánea. Con respeto y gratitud quiero recordar la figura de quien durante tantos años asumió la pesada responsabilidad de conducir la gobernación del Estado. Su recuerdo constituirá para mí, una exigencia de comportamiento y de lealtad para con las funciones que asumo al servicio de la patria. Es de pueblos grandes y nobles el saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda la existencia a su servicio».
¿Cómo es posible, que a tenor de estas justas apreciaciones del Rey de España, se pueda herir con tanta furia a quien nos gobernó durante un periodo de paz constructivo y eficiente y a quien se debe, queramos o no, la restauración de la monarquía actual, precisamente en la persona de Juan Carlos I ?
Después de considerar estas regias palabras, creo que constituyen un grave motivo de reflexión para aquellos que estimamos que la Transición fue un periodo político abierto a la reconciliación de todos los españoles. Hoy, después de tantos años, resulta que se resucitan los odios, que se alientan las divisiones y que con una especie de artilugio dialéctico se cubre con la palabra «democracia», todo lo que es un verdadero disparate histórico y que constituye la posibilidad de abrir nuevas heridas en el ya torturado corazón de muchos españoles.
Yo declaro aquí, en este artículo, mi lealtad a Francisco Franco. Lo hago consciente de los ataques que aún he de recibir, de las injurias que van a cubrir mi nombre, de las patrañas que van a envolver la verdad que defiendo, pero entiendo, que esa lealtad jurada, me obliga hasta el último día de mi existencia. Me avergüenzo de que se hayan producido situaciones como las que describo, me duelen en el fondo de mi alma. Tengo pruebas fehacientes de haber ejercido antes de que lo proclamara nadie, una verdadera política de reconciliación. Entre otras cosas, porque en los dos bandos en conflicto tuve familiares muy próximos a los cuales consideré siempre equiparables en su buena fe y en su dignidad. Hoy me estremece que sean los herederos de los fusilamientos de Paracuellos y de tantos crímenes como España entera conoce, los que obliguen a un colectivo municipal a bajar la cabeza, o a hacer referencias a determinadas figuras envueltas en las brumas ciertamente acentuadas de la lejanía histórica.
Insisto en que pretendo única y exclusivamente emitir mi opinión sin ánimo de ofensa a nadie, sin pretender ninguna descalificación política. Allá cada uno a la escucha de los latidos de la propia conciencia. Cuando pase el tiempo, estoy seguro de que muchos de los que han votado una moción semejante, sentirán el escalofrío que produce el recuerdo de haber obrado injustamente, la vergüenza y el bochorno que suscita un ataque sin piedad a quien ya yace sepultado, aunque no en el olvido de muchos españoles que hoy reciben una afrenta injustificada."


¿Se puede utilizar la libertad de expresión para defender un régimen que no la permitió?

¿Se puede utilizar la libertad de expresión para pedir el incumplimiento de una Ley aprobada por el Congreso de los Diputados?

¿Se puede utilizar la libertad de expresión para mentir de una manera tan evidente hablando de periodo constructivo y de paz?

Y por último... ¿Se puede utilizar la libertad de expresión para defender la figura del dictador que motivó los años más negros de nuestra historia?

Pues sí, aunque para otras cosas no la haya, para esto sí hay libertad de expresión, así que tened cuidado con creer todo lo que leéis, véis o escucháis por el mero hecho de aparecer en un medio de comunicación.

Sed siempre críticos y, sobre todo, tened un libro de historia delante (de cualquier editorial). ¡Viva la democracia!